La despedida más fría: la entrega del pabellón a la Selección Colombia desata una tormenta política en redes
Lo que debió ser un acto de unidad nacional terminó convertido en el tema más polémico de la jornada en Colombia. La ceremonia de entrega del pabellón nacional a la Selección Colombia antes de viajar al Mundial FIFA 2026, realizada el 4 de junio en la Base Aérea de CATAM en Bogotá, dejó imágenes que recorrieron las redes sociales en cuestión de horas y encendieron un debate que mezcla fútbol, política y polarización en el peor momento posible: a pocos días del debut mundialista.
El momento James y Antonella: ¿desplante o malinterpretación?
El episodio que acaparó todas las reacciones fue breve, ambiguo y devastadoramente viral. Antonella Petro, hija menor del presidente Gustavo Petro y reconocida aficionada al fútbol, se acercó al capitán de la Selección, James Rodríguez, al parecer para pedirle una foto o un autógrafo. Las imágenes que circularon muestran a James pasando frente a ella sin detenerse, sin voltear a mirarla, sin ningún gesto de reconocimiento hacia la adolescente.
El encuadre de la cámara que captó el momento no es concluyente: el ángulo desde el que se grabó no permite confirmar con certeza si hubo o no algún tipo de saludo. De hecho, otra imagen que circuló posteriormente muestra a James dándole la mano a Antonella, lo que abrió la puerta a interpretaciones encontradas. Sin embargo, ese matiz técnico no alcanzó a frenar la avalancha de reacciones.
Lo que detonó la indignación no fue tanto la duda sobre lo que pasó, sino el contexto: Antonella es admiradora declarada del futbolista. Que precisamente James —su ídolo— apareciera en el video sin siquiera mirarla fue leído de forma unánime como una señal de desprecio, independientemente de la política. Periodistas, figuras públicas, actores políticos, internautas y hasta los propios fanáticos de James arremetieron contra el capitán.
“Los jugadores de la Selección Colombia pueden tener cualquier posición política, pero hacerle un desplante a Antonella, una adolescente que juega fútbol, solo por ser la hija del presidente Petro es horrible. Muy mal James Rodríguez”, escribió el periodista César García Garzón en X, en uno de los trinos más replicados de la jornada.
La concejala de Bogotá Heidy Sánchez, del Pacto Histórico, fue más directa: “James Rodríguez, tan machito con una niña, pero tan cobarde y chillón en la cancha”. Ni James ni la Federación Colombiana de Fútbol emitieron declaración alguna sobre el episodio.
Rostros duros, saludos fríos: el contraste con Duque en 2018
Más allá del momento específico con Antonella, lo que llamó la atención fue el ambiente general de la ceremonia. La mayoría de los jugadores aparecieron serios, con gestos contenidos, sin la calidez que suele caracterizar este tipo de actos. Incluso en la fotografía oficial del evento, James —el capitán— se ubicó en la parte trasera de la formación, un detalle que no pasó desapercibido.
El contraste con el pasado fue inevitable. En 2018, cuando el entonces presidente Iván Duque recibió a la Selección Colombia tras su regreso del Mundial de Rusia —donde el equipo fue eliminado en octavos de final—, el ambiente fue completamente diferente: abrazos, sonrisas, jugadores que interactuaban con naturalidad y calidez con el mandatario. Y eso fue después de una eliminación. Esta vez, la Selección viaja al Mundial como una de las favoritas del continente, y el ambiente fue el opuesto.
La explicación que circula en medios y redes apunta a la polarización política. Si bien los jugadores no han hecho declaraciones públicas de apoyo a ningún candidato, fotografías y videos los vinculan con figuras de la derecha colombiana. James en particular aparece en imágenes con políticos del uribismo. Según versiones de varios medios, la mayoría de los convocados sigue en redes al candidato presidencial Abelardo de la Espriella, mientras que figuras como Petro o Iván Cepeda generan una actitud de marcada distancia.
El resultado es paradójico y preocupante: la Selección Colombia, que durante años fue el único símbolo capaz de unir a un país profundamente dividido, ha terminado siendo arrastrada por la misma polarización que fractura al resto de la sociedad.
La bandera que no recibió el capitán
Otro elemento que alimentó la controversia fue un quiebre en la tradición protocolar. En Colombia, es costumbre que el capitán de la Selección sea quien reciba el pabellón nacional de manos del presidente. Esta vez, la bandera fue entregada al técnico Néstor Lorenzo, quien —hay que decirlo— fue el único integrante de la delegación que mostró agradecimiento genuino, intercambió abrazos con Petro y compartió con él y con Antonella de forma natural y cálida.
Que un técnico argentino fuera quien representara el espíritu de cordialidad que debería caracterizar a la delegación colombiana en un acto nacional no pasó inadvertido. Para muchos, la imagen lo decía todo: Lorenzo abrazando al presidente mientras los jugadores colombianos permanecían distantes.
El bus vandalizado y la camiseta como arma electoral
Como si el ambiente tenso en CATAM no fuera suficiente, la despedida de la Selección dejó otro episodio insólito. El bus oficial que debía trasladar a los jugadores desde el estadio El Campín hasta el aeropuerto fue vandalizado por simpatizantes del candidato Iván Cepeda, quienes pegaron stickers y afiches de campaña sobre la carrocería del vehículo e impidieron momentáneamente su desplazamiento. El conductor tuvo dificultades para continuar la ruta ante el bloqueo. El resultado: el bus oficial fue descartado y la delegación colombiana tuvo que llegar al aeropuerto El Dorado en un bus escolar de la empresa Lidertur.
La imagen de los 26 jugadores que representarán a Colombia en el Mundial viajando en un bus escolar generó una mezcla de indignación y burla en redes sociales. Diversos sectores cuestionaron que un símbolo deportivo nacional terminara involucrado en una disputa política ajena al fútbol.
Y el capítulo de la camiseta tiene su propia historia. El candidato Abelardo de la Espriella ha utilizado la indumentaria de la Selección Colombia como símbolo de su campaña presidencial, algo que generó una tutela ciudadana. Una jueza de Bogotá le ordenó no usar el símbolo nacional con fines proselitistas mientras se resuelve el proceso. La ironía no escapa a nadie: la misma camiseta que un candidato usa para hacer campaña es la que visten los jugadores que —según varios medios— lo siguen en redes sociales.
El fútbol ya no es tierra de nadie
Colombia llega al Mundial 2026 con una de las nóminas más talentosas de su historia, con James Rodríguez como capitán y referente, con Luis Díaz como la gran figura y con el respaldo de millones de hinchas que sueñan con llegar lejos. Pero la despedida dejó una imagen que incomoda: la de un equipo que no logró separar el terreno de juego de la trinchera política.
El fútbol fue durante décadas el único espacio donde colombianos de todas las tendencias se abrazaban. Lo que ocurrió en CATAM el 4 de junio de 2026 sugiere que ese espacio también está siendo colonizado por la polarización. Y eso, independientemente de quién tenga razón política, es una pérdida que el país no puede darse el lujo de asumir en vísperas de un Mundial.
Referencias
- Vanguardia. (2026). Polémica en redes por el supuesto desplante de James Rodríguez a la hija de Petro. vanguardia.com
- Infobae Colombia. (2026). Antonella Petro pidió a James Rodríguez un gesto durante la entrega de la bandera. infobae.com
- RCN Radio. (2026). Así fue la despedida de la Selección Colombia con el presidente Gustavo Petro. rcnradio.com
- El País Cali. (2026). Video: el saludo de Gustavo Petro con James Rodríguez y Luis Díaz en la despedida de la Selección. elpais.com.co
- Minuto60. (2026). Selección Colombia fue transportada en bus escolar antes de viajar al Mundial 2026. minuto60.com
- El Universal. (2026). En video: el gesto de James Rodríguez con la hija de Petro que causa controversia. eluniversal.com.co
- Infobae Colombia. (2026). Carlos Antonio Vélez salió en defensa de James Rodríguez. infobae.com


